Dejar el Alma bajo tierra

Cualquier Lugar Fuera del Mundo

Cementerio megalítico de Carrowmore, condado de Sligo, Irlanda
Carrowmore, megalithic cemetery, Sligo Co. Ireland

Hoy me quedo con un final del que no voy a revelar su dueño:

“La tierra es insensible. El cielo es grande y misterioso. El mar es misterioso. Las plantas. Las migraciones de los pájaros. La piedra calla siempre. La muerte es fuerte y está en todas partes. La crueldad está en todos. Cada uno de nosotros tiene algo de asesino: si no de los demás, al menos de uno mismo. El amor sigue siendo incomprensible para mí y, por supuesto, ya no tendré tiempo de aprender. El dolor es un hecho. Pero, a pesar de todo, creo que podemos hacer dos o tres cosas aquí. Podemos y, por tanto, debemos. El resto… ¿quien sabe? Ya veremos. En lugar de seguir escribiendo, esta noche voy a tocar la flauta. Seguro que también esto tiene algún sentido. ¿Cuál? No lo sé”

Abro el cuaderno de tapas rojas. Desde hace siete años solo ha regresado a la realidad provocadora en contadas ocasiones para después volver a fundirse en brumas. No hay razones especiales, solo revolotea su existencia en mi memoria e instantes después ojeo sus páginas con cierto aire de nostalgia. Más que por lo que hay en él escrito, por el traslado del tiempo desde el crédito ilimitado de lo que ha de venir hasta el platillo de las deudas y las cuentas por saldar de los años concedidos. Esta noche, después de sacarlo y no abrirlo, asomado a la ventana he acompañado al viento con su húmedo aliento a tierra y lluvia mientras repasaba las palabras de Verónica y también podría decir que en la balanza de odios y amores puedo llegar a la conclusión de que las cicatrices enseñan; las caricias, también. Después de cerrar la ventana y correr las cortinas, la luz mortecina de la vela seguía desdibujando la silueta del cuaderno encima de la cama. El pabilo ardiente me saludaba danzando acompasado con mi respiración, esperando quizá un soplido cruel y asesino. Hoy no, ya me he cansado de guerrear y seguir acumulando daños colaterales (para algunos parece que hay muertos de primera y de segunda. Que hipocresía poner castas a la muerte) y directos. Cuando he pasado la punta de la lengua por mis labios seguía presente el sabor a tierra que acaba de recibir la lluvia de octubre y quizá porque allí descansa, entre la oscuridad y el frío húmedo, entre raíces y turba, he sentido el vacío en mi pecho.

De nuevo llueve. Es del todo posible que esta noche salga a pasear envuelto en un mensaje de náufrago urbano, sin idea de cual de las dos ciudades me voy a encontrar, con pasos impares camino del lugar más lejano a mi colección de descréditos. Preferiría poder enterrar el alma con las manos, pero ya se me han quedado insensibles y me temo que acabaría cavando más de la cuenta.

Al final, el amor sigue siendo incomprensible también para mí.

Cámara/Camera: Canon EOS 350D
Exposición/Time: 1/160 seg
Abertura/Aperture: f/13
Objetivo/Lens: Canon 17-85mm f/4-5.6 USM EF-S IS
Distancia Focal/Focal Distance: 17.0 mm
ISO: 100
Fecha/Date: 20/04/2006 - 11:34:17 h.

© Danann

~ por Danann en Junio 7, 2007.

4 comentarios to “Dejar el Alma bajo tierra”

  1. El amor no se tiene que comprender, lobo, se deja sentir, doler, emocionar, pero nunca atiende a razones, va en contra de su naturaleza. ¡Un beso!

    pd: me tienes que explicar como subir mi perfil a “quienes somos” que no atino XD

  2. Pásamelo por correo que lo tengo que subir yo :P

    Un beso

    L´amour… L’amour est un oiseau rebelle…

  3. “L’Amor che muove il sole e l’altre stelle”
    último verso de la Divina Comedia, quizás el Dante nos pueda enseñar algo acerca de ello.
    abrazos inFINItos
    Fini

  4. Toda la razón Fini, se puede aprender mucho.

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